El flamenco, historia, palos y protagonistas
FR En français
EN In English

Inicio

Historia del flamenco
Origen y etapas de su desarrollo.

Los palos
Conozca los diferentes estilos.

Figuras del flamenco
Los personajes que han hecho crecer al flamenco.

Geografía del flamenco
Lugares clave para entender el flamenco.

Iniciación al flamenco
Léxico flamenco y letras de los diferentes estilos.

La guitarra flamenca
Artículos sobre el instrumento principal del flamenco.

Bibliografía y discografía
Bibliografía, discografía, comentarios de publicaciones y grabaciones.

Directorio flamenco
Direcciones en Internet de tablaos, artistas, festivales y todo lo relacionado con el flamenco.

Actualidad flamenca
Próximas actuaciones, reseñas de actuaciones recientes — Sección no actualizada.

Disfrute el flamenco
Radio, TV, peñas, tablaos, salas, bares, festivales — Sección no actualizada.

Miscelánea flamenca
Personajes, hechos y anécdotas del flamenco.

Esa letra...
Tan inefables como sus autores.

Servidor monitorizado por Minos TN

Córdoba

Entre las provincias andaluzas Córdoba siempre se ha distinguido por su flamenquismo y por tener una afición serena y entendida. Incluso se ha dicho por un ilustre flamencólogo cordobés que la afición de Córdoba viene influida por cierta inclinación al estilo sentencioso que caracteriza a estos andaluces.

Cuando se habla de los cantes de Córdoba se los presenta como formas derivadas o diferenciadas de cantes matrices, y así se citan las soleares cordobesas, alegrías cordobesas… Esta idea ha sido rebatida por algunos expertos, reconociendo a estos cantes cordobeses su carácter propio y su clara diferenciación de lo que se ha llamado cantes matrices. Ángel Alvarez Caballero considera que no hay una soleá autóctona cordobesa, sino que el cantaor cordobés Onofre adaptó la versión de la soleá de "un mediocre cantaor trianero llamado Ramón el Ollero que Córdoba modeló y adaptó a su peculiar manera de sentir y expresar el cante". Por contra, Francisco González ("Rito y geografía del Cante"), nos dice que la soleá "tan distinta según la localidad geográfica, es secularmente cordobesa".

Lo importante, creemos, no es cuando la soleá se hizo cordobesa, sino que, de acuerdo con el carácter cordobés, se la reconoce unánimemente como sentenciosa, filosófica, con cadencias y silencios en su estructura musical que la hacen atrayente y evocadora. Y ahí queda este ejemplo:


No preguntes por saber
que el tiempo te lo dirá
que no hay cosa más bonita
que saber sin preguntar.

Las alegrías cordobesas son objeto de una discusión, en cuanto a su origen, similar al de las soleares, pues hay opiniones que afirman que no son propiamente cordobesas, sino que derivan de las cantiñas gaditanas y que, asimismo, fueron aclimatadas a Córdoba por Onofre. Ricardo Molina opinaba, creemos que con poca convicción, que son creación personal del citado Onofre y remata su juicio expresando: “Si es así su historia (la de las alegrías cordobesas) es breve; acaso sesenta años".

Donde parece que hay acuerdo es en afirmar la existencia como cante propio cordobés del fandango, del que se citan tres variantes, todas ellas con fuerte personalidad cordobesa: el fandango de Lucena, el de Cabra y el de Puente Genil (al que también se le denomina "zángano"). Francisco González nos cita como intérpretes afamados de fandangos de Lucena a Rafael Rivas y a Dolores de la Huerta. El primero, que fue cantaor habitual en las fiestas del torero Lagartijo, recogía en las letras de sus fandangos expresiones picantes, burlescas y hasta desvergonzadas. Por el contrario, las coplas de Dolores de la Huerta tenían un contenido amoroso y sentimental, muy distinto del estilo de Rivas. El fandango de Cabra tuvo un intérprete muy caracterizado del cante flamenco, como fue el Niño de Cabra (Cayetano Muriel), que dio un giro muy personal al fandango de Lucena, convirtiéndolo en el fandango que lleva el nombre de su pueblo natal. Del mismo tronco, del fandango de Lucena, nace el fandango de Puente Genil o "zángano". Se ha definido a este cante como"especie de fandango ligero y bailable, con aires abandolaos"; como intérprete más caracterizado se cita a Pedro Lavado y, más modernamente, a Antonio Fernández (Fosforito).

Además de los citados, se consideran cantes con personalidad cordobesa, sobre todo desde el punto de vista de autores de esta tierra, los siguientes: los cantes camperos o de labranza (Temporeras, Pajaronas, Trilleras, cantes de ara y de siega). También se resalta el sello cordobés en la saeta y la rosa.

Finalmente, no podíamos olvidar, al tratar de los cantes de Córdoba, el referirnos a una saga, a una familia, que tanta importancia ha tenido en el arte flamenco de esta tierra: nos referimos a la dinastía de los Onofre. El fundador de la estirpe fue Manuel Moreno Madrid, conocido también con el sobrenombre de "Juanero el Feo", que enraizó cantes a la forma expresiva cordobesa tales como las soleares y las alegrías, estilos a los que dio carácter cordobés. Hijo de "Juanero el Feo" fue Ricardo Moreno Mondéjar, que al igual que su padre, que fue picador, vivió el mundo taurino como actividad y en el que se le conocía con el sobrenombre de "Mediaoreja". Fue éste un gran cantaor, cuyo mérito principal, dentro de su gran valía, fue asentar definitivamente los estilos iniciados por su padre. Ricardo Moreno Mondéjar tuvo tres hijos que fueron Ricardo, Manuel y José Moreno Rodríguez. Hijos de éste último son Rafael y Emilia Moreno Maestre. Todos Onofre, todos cantaores y ninguno de ellos fue profesional del cante. Mucho hicieron por el cante flamenco cordobés.

Además de los ya citados, es justo mencionar otros representantes del flamenco cordobeses como José Bedmar Contreras "El Seco", de Puente Genil, Antonio Ranchal, Antonio Marquez "Navajitas", José Castrellanos "El Séneca", Rafael Mesa "El Guerra", Luis de Córdoba, El Pele… y el maestro Antonio Fernández (Fosforito).

07/04/2002

© Horizonte Flamenco, 2000-2017 | Contacto | Publicidad | Webmasters