El flamenco, historia, palos y protagonistas
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Los fandangos de la gata (cosas de Pericón de Cádiz)

Pericón ha sido en el flamenco, además de un gran cantaor, un manantial de gracia andaluza. De ahí que a lo largo de su vida se haya asociado a su persona infinidad de hechos y sucedidos que nos han hecho reir. Aunque el verdadero disfrute era oírselos contar a él, su desaparición nos priva de este placer. No obstante, muchos de estos sucesos en que él intervino quedaron recogidos en letra impresa (1) y a ella recurrimos:

«Había en Cádiz un señor que me llamaba a mi mucho para que le cantara, le gustaba yo cantando y se tiraba conmigo toa la noche hasta por la mañana y, a las ocho o por ahí, cuando ya le decia yo de acabar, me contestaba este hombre:
-No, Pericón, espera un poquito; ahora vienes conmigo a mi casa y le cantas unos fandangos a la gata.
Y si no iba con él no me pagaba, así que cuando llegaba la hora de cobrar no había más remedio que terminar la juerga con la gata; salíamos pa su casa y cuando llegábamos, como la mujer sabía ya la monomanía del marío, sacaba la gata, la ponía en lo alto de una mesa, el animalito allí asustao, y yo enfrente cantándole dos o tres fandangos pa que ya el señor este se quedara contento de ver a la gata escuchando el cante.
Y, claro, después de ir dos o tres veces con la misma operación, ya le cogí el truco de la gata aficionada y cuando veía las claras del día le daba coba pa ir a su casa:
-Mire usté, ahora estoy fenómeno pa cantarle a la gata.
Cogíamos el camino, le cantaba a la gata, me pagaba, y ya me podia ir a mi casa a dormir».



(1) "Las mil y una historias de Pericón de Cádiz".-Silex Ediciones.-Recogidas por J.L. Ortiz Nuevo.- l990.

08/07/2001

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