El flamenco, historia, palos y protagonistas
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Los fandangos de Huelva (y III)

El Cerro del Andévalo posee un estilo de fandango propio, sin que exista duda alguna en este caso, y se pone plenamente de manifiesto sobre todo en los actos que se celebran en honor del patrón del pueblo, San Benito Abad.

Cerro del Andévalo

Durante la romeria el fandango es interpretado por el tamborilero, con su gaita y su tambor. Sus letras son siempre alusivas al patrón del pueblo. El baile lo componen dos parejas mixtas de jamugueras y danzadores. Se considera uno de los fandangos más antiguos de Huelva.

Calañas tiene un sólo estilo de fandango al que, lógicamente se le denomina fandango de Calañas. Este estilo está hecho para el baile. Hoy dia se puede bailar este fandango por parejas, y se acompaña siempre por la guitarrra.

Una de sus letras características es:

Calañas ya no es Calañas

que es un segunda Madrid.

¿Quién no ha visto por Calañas

pasar el ferrocarril?

En Zalamea la Real más que referirnos a su fandango hay que hacerlo en plural, porque hasta el presente nos han llegado varios fandangos que nacieron en la segunda mitad del siglo XIX.

Se le considera un fandango sobrio, de ritmo monótono y lento, de rasgueos basados en toques de guitarra, laud y bandurria. Se distingue entre el fandango cantado y el bailado. Cuando se baila no se canta, sino que se lleva solamente el acompañamiento instrumental. El fandango se compone de tres partes o coplas, todas con la música distinta y precedidos de introducciones diferentes. En todas estas partes hay igualdad de compases. Para bailar el fandango se necesita un número de doce niños, con palillos y castañuelas, y llevando un acompañamiento de guitarras y bandurrias, y otras veces un piano.

Se conservan una gran cantidad de letras diferentes:

San Blas y la crucecita,

San Vicente y el Sepulcro,

son para los zalameños

lo mejor de todo el mundo.

¡Viva mi tierra bonita!

Soñé que oía llorar

en lo mejor de mi sueño,

y lo que oí fue cantar

un fandango zalameño

que me hizo despertar.


No es corriente que se incluya a Riotinto entre las localidades que poseen un estilo propio y diferenciado de fandango. A veces se ha situado el fandango de Riotinto como estilo perteneciente a Valverde, pero es sabido que su verdadero nacimiento se realizó en Riotinto, muy ligado a la personalidad del maestro D. Manuel Medina, lo que hace dudar si catalogarlo como un fandango popular o un estilo personal.

En Riotinto existe otro fandango más conocido y más estudiado que nació en el seno de una agrupación musico-vocal de este pueblo minero.Dicha agrupación, denominada "La Esquila", compuesta exclusivamente por hombres, procidia a la llamada de sus componentes por medio de una campana (una esquila), de ahí su nombre. Uno de los miembros de "La Esquila", Juan Serrano, compuso este otro fandango de Riotinto. Este fandango se compuso entre 1910 y 1919, y su estructura tan particular hace que la letra tanga que amoldarse a la música, basándose en versos con un número excesivo de sílabas, caso raro en el mundo del fandango.

La letra cantada por la Coral Minera de Riotinto, en Marzo de 1982, fecha en la que lo incluyó en su repertorio sacándolo del olvido, fue la siguiente:

Una queja lleva el viento al salir el sol

Cuando dejan la casa los mineros para ir a su quehacer,

se encienden en las venas los silencios y las angustias del amor,

las dudas del regreso y el temor de que no puedan más volver

tan sólo le compensa con los hijos y la gloria del amor,

los brazos de viento y de luz de su mujer.

Posiblemente se bailaba sólo por mujeres, en parejas, haciendo intercambio entre una pareja y otra.

Valverde del Camino dispone también de un estilo de fandango propio, hasta tal punto que el valverdeño dice que para cantar su fandango hay que ser del pueblo:

El fandango de Valverde

Lo sabe cantar cualquiera;

pero darle su dejillo

no se lo da España entera

porque es muy dificilillo.

El fandango de Valverde se suele interpretar añadiendo la expresión ¡ay! al final del segundo y quinto tercio. También se escucha este fandango sin los dos añadidos del ¡ay!, lo que supone una variante del fandango de Valverde, pero no un estilo nuevo de fandango.

Cuenta José Nuñez de Castro a la revista de flamenco "Candil" una anécdota vivida por él, con motivo de un recital de cante en beneficio de la "Lucha contra el cáncer", celebrado en Huelva, al que concurrieron varias figuras del cante andaluz del momento. Interpretaron varios estilos y a uno de los cantaores le pidió el público que cantara un fandango de Huelva y el artista, con toda sinceridad, contestó: "Pedirme los cantes que querais, pero aquí no puedo cantar por Huelva, poque ese "dejillo" sólo se lo dan los que han nacido en esta tierra".

Entre los cantaores más destacados de los fandangos de Huelva la Magna Antología del Cante Flamenco, y en su nombre José Blas Vega, cita "el cante inconfundible de cuatro ases": José Pérez de Guzmán, aristócrata que cultivó el cante con generosa vocación. Hizo un fandango valiente, de arranque fuerte, brioso y lleno de dificultades, por lo que hay que tener buenas condiciones para interpretarlo". También cita a José Rebollo Piosa al que se refiere en estos términos: "Este eminente y malogrado cantaor fue el más completo que todos los que han cultivado el estilo de Huelva. Su fandango, muy distinto de los demás, está lleno de sabiduría flamenca". Finalmente, también se refiere a Antonio Rengel "que creó un estilo señorial y jondo para cantar a su Huelva".

Por su parte, Ricardo Molina y Antonio Mairena destacan también a José Perez de Guzmán y a Antonio Rengel, refiriéndose al primero como "distinguido caballero y onubense que inmortalizó su nombre como intérprete fabuloso del cante de su tierra" y destacando del segundo "su carácter enciclopédico en lo que a fandangos de su tierra se refiere". Y "muy por debajo de estos dos supremos fandanguilleros" citan a Paco Isidro, Comia, Rebollo y Juan María Blanco.

Por su parte Romero Jara recopila un largo censo de cantaores del fandango de Huelva, encabezados por los ya citados Antonio Rengel, Paco Isidro, José Rebollo, José Pérez de Guzmán y una larga lista en la que se comprende el Niño León, El Comia, Pepe La Nora, Sanz Urbano, Rojitas, Eufrasio Domínguez Nillán, El Moreno de Paimogo, Joaquín Vera, Curro Monge o Paco Toronjo.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Manuel Romero Jara.- "Éste es otro cantar".- Caja Rural del Sur.- Sevilla, 2002.
Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco.- Ed. Cinterco.- Madrid, 1988.
Magna Antología del Flamenco.- Hispavox, 1982.
A. Mairena y R. Molina.- Mundo y Formas del Cante Flamenco.- Revista de Occidente.- Madrid, 1963.
Ricardo Molina.- Obra Flamenca.- Ed. Demófilo. Madrid, 1977.

DISCOGRAFÍA RECOMENDADA
Magna Antología del Cante Flamenco.- Hispavox,. Madrid, 1982.
Cantes de Huelva.- Antología "La época dorada del Flamenco".- Tecnodisco.
Besana.- Eduardo Garrocho.- Caja Rural de Huelva. 1999.
Discografia de los hermanos Toronjo.

21/11/2006

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