El flamenco, historia, palos y protagonistas
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El arte flamenco (II): Creadores

De la existencia del arte flamenco, tal como se muestra actualmente, se tuvo conocimiento hacia finales del siglo XVIII, aunque el proceso de su desarrollo, como es lógico, se iniciaría tiempo atrás. Lo que sí es cierto es que fue en la baja Andalucía donde se fue conformando esta expresión, resultado del sentimiento de los variados pueblos que pasaron por esta parte del territorio español.

Se podría mencionar la influencia bizantina, la musulmana, la judía y sobre todo la influencia del pueblo gitano. Los gitanos que se adentraron en España procedian de la India y hay opiniones que aseguran que lo hicieron en dos etapas, la más antigua a través del norte de Africa (gitanos andaluces) y la más reciente, a partir del siglo XV, procedente de Francia y una vez atravesada toda Europa. Sin embargo la opinión más generalizada estima que el éxodo masivo de los gitanos, que se inició en el siglo IX se canalizó saliendo de Pakistán, recorriendo Persia, Armenia, Turquia y atravesando Europa se asentaron en el centro del continente y se ramificaron hacia los paises nórdicos, Gran Bretaña y España. En Europa penetraron en el siglo XIV y durante este siglo y el siguiente se extendieron por el continente.

Como prueba documental escrita de la entrada del pueblo gitano en España se presenta por los estudiosos del tema el salvoconducto expedido por el Rey Alfonso V El Magnánimo, en 1425 por el que se autorizaba la entrada de un grupo de gitanos en enero de dicho año.

Se calcula que, en sucesivas oleadas, debieron llegar a España, siempre a traves de los Pirineos, hasta 180.000, que se desperdigaron por todo el país.

Al parecer en Andalucía entraron por Jaén, en el año 1462 y tuvieron una favorable acogida, incluso fueron agasajados con generosidad por el Condestable Iranzo. A ello contribuyó en gran medida el que eran portadores de cartas papales, la mayoría probablemente falsas según los estudiosos del tema, y el que se atribuían títulos nobiliarios que no les correspondían, de tal forma que la mentira y la fantasía eran su carta de presentación.

Por otra parte su actitud hacia el entorno que tan acogedoramente les había recibido, se caracterizó por la no acatación de la legalidad establecida, y su medio de vida no fue el trabajo integrado con la población andaluza, sino el hurto y la rapiña. Todo ello tuvo que chocar con los habitantes del país y las buenas relaciones iniciales se trocaron en mano dura contra el gitano.

En efecto, a partir de la pragmática de los Reyes Católicos de 1499, comienza un periodo de represión que se abate sobre el pueblo gitano y que tenía como fin acabar con "la forma de vida" de esta raza. Las normas impuestas para conseguir este objetivo eran verdaderamente duras, llegando incluso a la pena de prisión de por vida si rompían la prohibición que la norma les imponía de vivir juntos, sin oficio conocido o sin servir a un señor. Porque lo cierto es que el pueblo gitano siempre ha tendido a vivir "a su aire" sin realizar ningún esfuerzo de integración en el país que tan complacientemente lo acogía. Nos dice Félix Grande en su "Memoria del Flamenco": "España, que después no sería el Estado menos diligente en el ejercicio de castigar la desobediencia gitana, fue quizá en toda Europa, el más benevolente y apacible con aquellas primeras tribus". De modo que la coexistencia entre el pueblo payo y las tribus gitanas apenas duró unas décadas desde que éstas se establecieron en un país que tan prometedora acogida les había dispensado en un principio.

Lo cierto es que a partir de la citada pragmática de los Reyes Católicos, se sucedieron otras igualmente muy severas y este hecho irá influyendo en la actitud vital del pueblo gitano con relación al pueblo payo. A la dureza de las normas respondía con una obediencia simulada y a la fuerza que contra él se ejercía, oponía la insumisión.

20/09/2006

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